Kriztián Valente 

"XII"

Que los sueños

develen nuestras realidades, también nuestras fantasías.

La pasión sea liberada

en noches interminables de insomnio.

Sentencias son las melancolías;

un yunque, el pensamiento.

Que las virtudes

nos blinden como escudo irrompible.

Nuestros valores

son frágiles como capullos de mariposas frescas.

Los dones nuestras sustancias son,

y son de estima mayor, sinvergüenzas escaparates.

El ser talentoso, humano, es al fin.

Su éxito proviene de su constancia, teoría y método.

Los impulsos sublimes:

El amor y la muerte.

El supremo inconsciente, es el tiempo. ¡Desiderátum del porqué, para qué vivir?