Álvaro Ique Ramírez

Río lesbiano

Quiero un río de formas mágicas habitado por bagres plateados, sábalos pintos y feroces seres anfibios, hermafroditas.

Quiero un río saludable como el Yaquerana, que con media taza de sus aguas es suficiente para refrescar la vagina de la madre tierra.

Quiero un río anémico.

Quiero un río acechado. ¡Trágico! Lleno de fatalidades.

Quiero un río infatigable como el Cumbasa, por ejemplo.

Quiero un río mental sobrecargado de falsías y ninguna ilusión. Quiero un río haciendo pactos con el diablo para que de ese modo la vida fluya endemoniada.

Quiero un río cenizo cada noche en mi puerta que no se parezca al Sena de aguas podridas. Quiero un río en serio peligro como el Marañon y el millón de peces y algas narcotizados, flotando en sus aguas envenenadas.

No quiero un río con reliquias modernas ni viejos tesoros.

Quiero un río mítico, esquivo al Amazonas.

Quiero un río enfermizo y otro, apenas saludable. Un río de lava ardiente, no deseo.

Quiero un río entremezclado de chacota y sátira mofándose de la ciudad sin seso.

Quiero un río con las manecillas de un reloj naufragando en el lomo aguachento de la noche.

Quiero un río falaz.

Quiero un río sentimental en grado sumo. Un río en trance becqueriano: romántico, ahíto de tristezas mil, exudando materia floral como si se tratara del árbol del guayabo… ¡No!

Quiero un río con una almita emocionada, carita pálida, ahogado en zumo lésbico.

¡Quiero un río conmovedor, oiga usted, pendolista consumado, preciosista excelso, versificador de palíndromos y ditirambos! Dueño de todas las églogas, permíteme, ¡quiero un mal río de aguas lésbicas, partidario de fiebres elevadas que saque del letargo a vírgenes, santas, ingenuas y las no tanto, y excéntricas normales, por igual!

Deseo una vida lésbica a tu lado.

¡Quiero mojarme en tu río lesbiano como un cuerpo frenético deseable! ¡Insaciable!

¡Oh, río lesbiano, poséeme! ¡Hazme tuya!

 

Del libro inédito «IQUITOS LESBO».