Boris Pretell

"La quebrada de Sachochorro: La literatura y el arte al rescate del espacio público en nuestra ciudad amazónica"

 

OJO: Este artículo es más accesible en el PDF de la edición completa, páginas 11 hasta 15. El artículo completo incluye 16 figuras, todas disponibles en el PDF. 

 

Uno de los lugares más significativos del Iquitos de inicios del siglo XX fue la quebrada de Sachachorro, no solo por proporcionar agua para distintas actividades domésticas, sino como un lugar de encuentro para los habitantes cercanos y no tan cercanos. Una de las primeras referencias encontradas es en el segundo viaje de Antonio Raimondi a la Amazonía en 1862, en el que llega a Iquitos. El explorador describió que en el barranco que baja al puerto había un pequeño chorro de agua, más limpio y fresco que la del río, del que se proveen algunas familias. Su descripción continúa:

«Al extremo de la población, cerca de la factoría, hay otro manantial, que sirve para darle agua a esta y del que se proveen también algunas casas, siendo el agua reputada como de mejor calidad» (Raimondi, 1905, pág. 330).

 

La segunda fuente de agua se refiere a la quebrada de Sachachorro, que ya se distinguía por su calidad de otras en la ciudad. En el primer plano de Iquitos de 1886, levantado por Enrique Espinar, se puede observar que el límite sur de la ciudad estaba contenido por la quebrada de Sachachorro. Este dato es significativo ya que se puede afirmar que la quebrada fue el borde de un Iquitos en los inicios de su urbanización.  Sachachorro se encontraba próxima a las lomas de Belén, que lo separaba de «el lago» o cocha de Belén. Esta relación se va a mantener hasta la primera mitad del siglo XX. Y debido a la ocupación del suelo urbano, se construirá viviendas sobre las lomas, la posterior playa inundable de Belén y la quebrada de Sachachorro.

 

A inicios del siglo XX, en 1900, Joaquín Capelo menciona por primera vez a Sachachorro, como una vertiente de un arroyo que provee de abundante agua potable de ‘excelente’ calidad (Capelo, 1905, pág. 35). Por esos años, el alférez German Stiglich describe que el agua potable que se consumía en Iquitos era casi toda de Sachachorro, un manantial originado por filtraciones, cerca de la cual se estableció una fábrica de aguas gaseosas.

«Así como dicen que los hombres que al beber la chicha de Arequipa no sienten deseos de salir, también al tomar agua de Sacha-chorro es natural que suceda otro tanto por Iquitos. Este famoso chorro esta como a 1 km de la plaza. Se ve al hacer una visita por esos lugares a las mujeres con sus tinajas en la cabeza caminar con gallardía, y viene el recuerdo de la Samaritana» (Stiglich, 1905, pág. 330).

 

El Informe de la Junta de Vías Fluviales (1907), repite la descripción de Stiglich, la cual nos permite descubrir a los personajes principales de este lugar: las mujeres que acudían a recoger agua en sus tinajas. Un año después, Hildebrando Fuentes, prefecto de Loreto, complementará la descripción de Stiglich, pero Fuentes la ilustrará con las primeras fotografías de este lugar. En una se puede observar a una mujer adulta con un vestido típico de le época y una tinaja (olla de barro) sobre su cabeza, camino a Sachachorro (figura 2). En otra, a un grupo de personas reunidas, tal vez paseando por el lugar (figura 3). De esa manera se completa la idea del personaje femenino, que no solo recogía las aguas en su tinaja, sino que lo usaba para lavar las prendas de su familia. La segunda foto se toma para crear una postal de Iquitos con el título «Lavanderas de Sachachorro» (figura 4). Fuentes describe la forma de hablar de los iquiteños:

─ ¿A dónde vas, Belmira?

─ ¿Qué dice? ─preguntaba siempre ella.

─Te pregunto qué a dónde vas?

  Picaronaza, ya sé a qué vas por allá.

─ No me voy por nada malo, sino porque mi madre me manda que le he de traer agua y por eso me estoy yendo.

─No Belmira, es que tú tienes por allá, cerca de la cervecería de Soares tu enamorado y por eso te vas tan apurada. Ya no te quiero.

─ ¿Qué estás diciendo?

─ Que no te quiero ni soportaré tu deslealtad: muchas veces te he acompañado hasta Sachachorro, para ver ahora el pago que me das.

─ No has de hablar. Yo no tendré enamorado; si me voy es porque diz que mi madre no gusta otra agua, porque diz que todas las demás son sucias (Fuentes, 1908, pág. 191).

 

En la misma publicación, Fuentes cita al Anuario de Iquitos, publicado por Manuel Bedoya sobre algunas noticias de Iquitos.

«Su clima es cálido pero benigno y tiene agua potable en abundancia (Iquitos), pues se surte de una vertiente que hay en el barranco, del arroyo de Sachachorro, que es excelente, y de otros lugares más» (Fuentes, 1908, pág. 236).

 

En agosto de 1908 se da un acto significativo para Iquitos debido a la escasez de alimentos de primera necesidad provocado por una vaciante del río Amazonas, ya que los comerciantes adquirieron los productos pagando altos precios.

 

«En los pozos beleninos de Sachachorro se gestó la rebelión, cuya dirección fue asumida por una belenina llamada Rosa, “la capitana”. Entre el 11 y el 12 de agosto se organizaron marchas, al crepúsculo del último día la agitada muchedumbre saqueó los comercios que previamente habían sido marcados con una cruz negra» (Reátegui, 2014, pág. 165).

 

Ya vimos la relación entre Belén y Sachachorro, pero a partir de este momento Sachachorro se puede considerar también como un centro de lucha por justicia e igualdad en una ciudad que creció a partir de sus diferencias. La población belenina hasta la actualidad no cuenta completamente con aspectos fundamentales de la vida urbana como servicios básicos completos, y ni mencionar la calidad de la infraestructura pública.

 

En el plano de 1918 de Andrés Torres, dibujado por Eleodoro García, se observa una serie de quebradas que atravesaban el territorio alrededor del Iquitos de la época, sobre el cual creció hasta la actualidad. Entre ellas se observa la quebrada de Sachachorro (figura 5), que no está muy claro si comenzó aproximadamente a la altura de la fábrica de hielo y gaseosas, desembocando en el río Itaya. Se encontró una postal de esta fábrica, en la cual se observa una abundante vegetación a su alrededor, favorecida tal vez por su ubicación próxima a la quebrada (figura 6). 

La principal referencia de Sachachorro es una novela y no una crónica o un ensayo. Lo realiza César Lequerica (1942), en su libro «Sachachorro: cuentos y relatos de la Amazonía Peruana».

«...Caminó tres cuadras de la calle Aguirre y, luego, bajó la pendiente formada por la estructura en socavón del terreno, una hondonada amplia, de lecho arenoso y malezas en los contornos. Allí estaban los pozos o manantiales de agua, a flor del suelo, en pequeños cuadriláteros emparedados con tablas y protegidos por casetas o pequeños tambos, hechos de horcones endebles y techos de paja.

De uno de los montículos del terreno, brotaban, a poca altura, varios chorros de agua fresca, que cual lenguas de cristal inextinguibles, se ofrecían a la voracidad de las tinajas. ¡Agua de beber, agua de Sachachorro dulce, rumorosa y embrujada!» (Lequerica, 1942).

 

Es necesario señalar la carátula de la primera edición diseñada por el pintor Américo Pinasco, la cual destaca una imagen estilizada del personaje reconocido anteriormente, la lavandera con su tinaja (figura 7).

 

En 1948, el Servicio Aerofotográfico del Perú realiza unas fotos aéreas de Iquitos. En la foto se observa una franja de árboles que atraviesan una sección de la ciudad, era ahí donde se ubicaba la quebrada de Sachachorro (figura 8). Se puede afirmar que hasta ese momento se mantenía el paisaje natural que bordeaba a la quebrada. Por esos años (ca. 1948-1951), uno de los más reconocidos fotógrafos de Iquitos, Antonio Wong toma una foto de Sachachorro (Archivo Biblioteca Amazónica, consultado por Moisés Porras).  En la foto se muestra ya no a la mujer adulta lavando, sino a un grupo de niñas bañándose y enjuagando sus ropas en la conocida quebrada (figura 9).

Las descripciones y fotografías mencionadas nos ayudan a recrear este lugar, sin embargo, una pintura nos puede hacer completar, a través del color, esta imagen de Sachachorro. Si bien la pintura no se sabe si es específicamente de la quebrada en mención, sí nos podemos imaginar la similitud que pudo haber tenido con el lugar. «Ropa limpia» (ca. 1959), de Cesar Calvo de Araujo, muestra a tres mujeres reunidas frente a una pequeña fuente de agua. Dos de ellas están sentadas en posición de lavar frente a la quebrada, la otra se encuentra al frente, de pie, y al costado las prendas tendidas sobre la vegetación. Esta pudo haber sido una escena típica en Sachachorro, las madres de familia que iban en grupo a recoger agua o lavar sus ropas a la quebrada, compartiendo una actividad y un espacio, un momento de labores y recreación. 

 

La práctica de lavar la ropa en las quebradas o ríos es una actividad frecuente y extendida en la Amazonía, como se observa en las fotos «Lavanderas en La Chorrera» (1912) de Silvino Santos (figura 11).  No obstante, por el crecimiento urbano que generó la época del caucho en Iquitos, Sachachorro fue un centro de convergencia de una población en proceso de urbanización, un espacio público espontáneo generado por la necesidad de un elemento básico como es el agua, y una actividad doméstica necesaria como son lavar las ropas o recoger el agua.

 

En 1972, el grupo musical Juaneco y Su Combo lanza su primer LP «El gran cacique». Este álbum contiene la melodía «Agüita de Sachachorro». De esa manera, Sachachorro se irá insertando en el pensamiento colectivo urbano. Un año después, en 1973, Mario Vargas Llosa publica «Pantaleón y las visitadoras». En su novela, nuestro Premio Nobel hace referencia a las lavanderas de Iquitos, mujeres que ofrecían sus servicios sexuales a domicilio, de puerta en puerta, como un servicio que facilitaría el reclutamiento de personal para el servicio de visitadoras. Se puede pensar que Vargas Llosa retoma este personaje urbano de las lavanderas para enriquecer su obra literaria, o que tal vez fue así en verdad. De cualquier manera, las lavanderas fueron personas que por su gran frecuencia y visibilidad en Sachachorro y demás quebradas de Iquitos se hicieron personajes típicos de la escena urbana iquiteña. Como se puede apreciar en la siguiente postal, en base a una fotografía de Antonio Wong (figura 12). Un grupo de personas posando para un retrato, principalmente niñas, con sus tinajas sobre una manta ubicada en sus cabezas.

 

La última foto de Sachachorro que se encontró es reveladora (figura 13). La quebrada ya no es protagonista, sino un punto de acopio de agua, como un pozo común, techado de manera simple con calamina, a cuyo alrededor se observan viviendas de materiales rústicos como pona y hojas de palmera. Se observa otras maneras de recolectar agua, o tal vez como la ciudad se aproximaba a la quebrada, pero se mantenía este lugar no solo de encuentro, sino también como espacio lúdico, sobre todo para los más pequeños.

 

En algún momento de la segunda mitad del siglo XX, un campo ferial ubicado en la Av. Grau se comenzó a denominar con el nombre de Sachachorro. Este lugar se ubica probablemente sobre el terreno de la antigua fábrica de hielos y gaseosas. En el imaginario urbano actual Sachachorro ya no es una quebrada, es un campo ferial que anhela ser centro comercial. Ya no se conforma de una quebrada rodeada de una vegetación exuberante y paisaje natural, como se observa en las referencias anteriores, sino de un amplio centro de comercio con una cubierta alta a modo de mercado, hasta donde llegaba la antigua quebrada, cuyo recorrido casi fue sepultado por la ciudad actual y sus bordes definidos por las construcciones aledañas (figura 14). En contraste con la foto aérea de 1948 (figura 8), poco o nada queda de esta abundante vegetación que acompañaba a las antiguas casas. El antiguo recorrido de la quebrada ha sido asfaltado por la ciudad actual (figura 15).

El 2010 la Municipalidad Provincial de Maynas (MPM), el Centro Interuniversitario ABITA, la Universidad de Florencia y el Centro Andino de Fomento (CAF), colaboran para la elaboración del Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de Iquitos 2011-2021 (PDU). En el PDU mencionan que los caños y quebradas de Iquitos fueron canalizados para verter aguas servidas de la ciudad, así como lugar de arrojo de residuos sólidos. Las quebradas fueron vistas como obstáculos para el proceso de urbanización de la ciudad, por lo que fueron eliminadas. El PDU propone la recuperación de diversas quebradas que podrían recuperarse, entre ellas la de Sachachorro (p. 58). No obstante, en el análisis de contaminación del agua del río Itaya se observa que:

 

«Los niveles más altos de contaminación bacteriológica se han detectado frente al desagüe del Hospital, a la altura de Sachachorro alcanzándose niveles de 1100 NMP/ml coliformes totales y 950 NMP/ml para coliformes fecales coincidiendo con el periodo de vaciante (junio)». (Municipalidad Provincial de Maynas, 2010, pág. 86).

 

Entre las metas del PDU estaba que al 2015 se encuentren habilitados distintos parques periurbanos formados por caños y quebradas, entre ellas Sachachorro (p.41, Tomo 2). ¿Por qué no se logró esta meta? Para esto se había tomado en cuenta que el 2010 habían iniciado las obras de mejoramiento del sistema de alcantarillado y de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Iquitos, durante el gobierno de nuestro corruptísimo ex gobernador regional Yván Vásquez Valera. Sobra hurgar información al respecto, basta con ‘googlear’ un poco qué fue de este proyecto. No obstante, el PDU tomaba en cuenta que los caños y quebradas serían limpiados de las aguas servidas: ‘pudiendo pensar en su total o parcial recuperación, entrando a formar parte de los nuevos espacios públicos de la ciudad (p.58)’.

 

En diciembre del 2019, un fuerte incendio asoló aquel campo ferial librando aquel espacio del comercio que lo ocupaba (figura 16). Tal vez este acontecimiento nos dé la oportunidad de pensar de manera colectiva qué es lo que se puede hacer con Sachachorro, no solo verlo como un espacio comercial, como lo actual gestión de la MPM, que plantea un centro comercial en dicho predio. Si bien el terreno del campo ferial es propiedad privada, sería astuto que la MPM lo adquiera para fines públicos, específicamente con uso recreacional y de espacio público, superando esa visión capitalista del espacio urbano. Por supuesto se debería reubicar a los actuales comerciantes en otra propiedad céntrica.

 

Para concluir, Sachachorro fue una quebrada que no solo brindaba agua natural de calidad para los pobladores del Iquitos de antaño, sino fue un lugar de encuentro para los mismos, una forma de espacio público espontáneo para todo aquel que se aproximaba a sus aguas. Su ocupación no planificada significó la pérdida de su paisaje natural, que hubiera aportado entre otras formas, a combatir el fenómeno de isla de calor que se presenta actualmente en las ciudades. Dicho fenómeno se presenta por la acumulación de calor debido al exceso de materiales como el concreto, agudizándose el problema por nuestro clima tropical. Es necesario plantearse si es posible la recuperación y adaptación de la antigua quebrada al paisaje urbano actual, como un proceso de recuperación del paisaje natural amazónico que existía en Iquitos a inicios del siglo XX. O como lo plantea Porras (2020), de re naturalización de nuestra ciudad entendiendo nuestro territorio amazónico. La ciudad de Iquitos ha tenido cierta planificación en su crecimiento, pero no ha tomado en cuenta los ecosistemas ni el territorio sobre el cual se ubica.

Referencias

Bendayán, C. (2015). Calvo de Araújo. La selva misma. Lima: Asociación Cultural Peruano Británica.

Capelo, J. (1905). Razón general de precios y datos comerciales de la plaza de Iquitos (1900). En C. Larrabure y Correa, Colección de leyes, decretos, resoluciones i otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto. Tomo I (pág. 35). Lima: La Imprenta Nacional.

 

Fuentes, H. (1908). Loreto: apuntes geográficos, históricos, estadísticos, políticos y sociales. Lima: Impr. de La Revista.

 

Lequerica, C. (1942). Sachachorro : cuentos y relatos de la Amazonía peruana. Lima: Imprenta Torres Aguirre.

 

Municipalidad Provincial de Maynas. (2010). Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de Iquitos 2011-2021. Tomo I. Iquitos: Municipalidad Provincial de Maynas.

 

Porras, M. (1 de Julio de 2020). Una mirada al territorio amazónico - necesidades y oportunidades. (Facultad de Arquitectura y Urbanismo PUCP) Recuperado el 1 de Setiembre de 2020, de La Gestión de Territorios y Ciudades Amazónicas en la Mira. Macro Región Oriente: https://www.facebook.com/FacultadDeArquitecturaYUrbanismoPucp/videos/824442471295936/

 

Pro y Contra. (23 de Diciembre de 2019). Proycontra.com.pe. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020, de https://proycontra.com.pe/maynas-continua-apoyando-en-la-reconstruccion-de-los-modulos-temporales-del-centro-comercial-sachachorro/

 

Raimondi, A. (1905). Informe sobre la provincia litoral de Loreto. En C. Larrabure i Correa, Colección de Leyes, decretos, resoluciones y otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto (Vol. VII, pág. 330). Lima: La Opinión Nacional.

 

Reátegui, M. (2014). Belén, la rebelde magia de un pueblo. En TELEFÓNICA, Iquitos (págs. 162-167). Lima: Telefónica del Perú.

 

Stiglich, G. (1905). Informe presentado por el alferez de fragata don German Stiglich a la junta de vias fluviales. En C. Larrabure y Correa, Colección de leyes, decretos, resoluciones i otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto. Tomo IV (pág. 330). Lima: La Opinión Nacional.