Jhonatan Erik Rodríguez Macuyama, Director General de SENTIDOS

Editorial 

Vivir para escribir; escribir para vivir

“¿Renacerán las ciudades sumergidas? ¿Los hombres sumergidos -volverán? Mi corazón no sabe. Estúpido, ridículo y frágil es mi corazón. Sólo ahora descubro cómo es triste ignorar ciertas cosas.” Carlos Drummond de Andrade

Existen interrogantes que siempre rondan en las cabezas de quienes se han aventurado al ejercicio de escribir poesía y literatura en la Ama- zonía peruana ¿Es posible vivir para escribir en un lugar en donde poco existe el hábito para leer? ¿Entonces, para quién escribir? ¿Por qué escribir?

Las preguntas introductorias seguramente deben sonar al lector como que si alguien estuviera en una crisis existencial. Sí, debemos reconocer que estamos en constante crisis, crisis por nuestras mismas existencias. De todos es conocido (asumiendo una postura de mente positiva) que en los centros educativos de Educación Básica Regular, el plan lector es un proyecto que no incluye la diversidad creadora de los escribido- res locales amazónicos (en algunos casos donde se toma en serio la educación); también se condenan las temáticas diversas (las cuestiones de libertad creadora y creativa de los autores), que lamentablemente, es resultado de un moralismo hipócrita promovidas por instituciones religiosas y el Estado. Asimismo hay profesores sin criterio para incen- tivar los hábitos de lectura a sus estudiantes; maestros con ausencia de pensamiento crítico e insensibilidad ante las injusticias quienes, como borregos, son funcionales y replican instrucciones (ideologías) de un Estado exhibe políticas de “igualdad de oportunidades” solamente en reportes estadísticos, de números irreales, que se contradicen con la percepción que tiene la gente.

Esta grave situación repercute en las condiciones de vida de pobreza económica e intelectual de la población misma. Pero, no vayamos por las aristas. Es cierto que también hay crisis en las universidades. Hay estudiantes que se conforman por referencias vagas y separatas atem- porales, y que jamás consultarán las fuentes primarias de los verdade- ros autores. Entonces, lo que se demuestra entre líneas es la presencia de una gran flojera para el estudio, de un conformismo académico, en otras palabras la formación universitaria es una más del mercado. Esto nos lleva a interrogarnos ¿cómo puede haber escritores cuando nadie los va a leer? No hay dudas de que existe una fuerza titánica para escribir en la Amazonia (aún con la ausencia de mecenas, becas, fi- nanciamiento público e incentivos privados, condiciones ambientales adecuadas, ausencia de bibliotecas y dificultades para adquirir libros de calidad, ni qué decir de la ausencia de políticas públicas); pero, enhora- buena, tenemos el internet como una puerta de escape a la ignorancia como lumbrera de informaciones; pero debemos escrudiñar sigilosa- mente los sitios webs de consulta.

Se conocen de escritores, curiosos y autodidactas, ávidos de lectores, que necesitan escribir como un acto político, para seguir existiendo. Estos señores, a quienes consideramos, unos verdaderos héroes de las letras amazónicas, realizan mil oficios para sobrevivir: hay desde mototaxistas, profesores de primaria, hasta agricultores, vendedores de mermeladas, vendedores de poemas en plaquetas de un sol, reci- tadores de poemas por un pan, y venderos de libros piratas, digitado- res de oficios, solicitudes y curriculum vitae, también hay ingenieros y profesores universitarios. Si bien, muchos de ellos han participado y formado parte de asociaciones o grupos literarios de la ciudad de Iqui- tos, tuvieron que desafiliarse, darse a la fuga de esos círculos sociales porque no encajaban con los cánones de zalamería (ellos no nacieron con una rosa en el trasero). De esa manera, se rebelaron y, abrazando la belleza de la soledad, se volcaron por crear interesantes propuestas. Muchos de esos grupos literarios solo sirven como espacios para ocul- tar aberraciones y lanzarse loas entre los propios socios ¿Qué decir acerca de premios y condecoraciones? Que terminan circulando entre los mismos socios de los grupos, sin dudas, caminan exaltando sus propias ineptitudes; son señoritos y señoritas de la “argolla intelectual” loretana que están acostumbrados al “éxito”, son unas seudo-autori- dades de una burbuja cultural de la lumpen burguesía sinvergüenza de esta ciudad. Algunos de ellos se creen la revelación divina cognoscente y, han perdido esa rigurosidad intelectual y sensibilidad con el pueblo. No obstante, en estos últimos años, se han producido varias presenta- ciones de libros, con ediciones y formatos horrorosos. Muchas de esas propuestas han sido una estafa para los pocos lectores serios existen- tes. Es bueno que exista pluralidad en la creación de las artes en gene- ral, pero debemos ser más rigurosos, buscar calidad en el contenido y la presentación (edición) de las creaciones poéticas y literarias. Aquí no estamos para pasar franela a nadie, sino para generar consciencia. Por- que lo que se busca es trascender en la historia y morir en la palabra, para que mi pueblo, los lectores, sean libres, encuentren alternativas para la felicidad, y reflexionen de los horrores de la realidad misma. Lo que se quiere conseguir es que ustedes, estimados lectores, vivan en las historias, narraciones, poemas, etc. Y pueda realmente darse ese milagro, ese éxtasis, esa arrechura que provocan los buenos textos.

A pesar de la crisis intelectual y creativa en el que vivimos, considera- mos que una brecha de esperanzas nace como alternativa:
Y surge, con una clara filosofía creativa, la REVISTA AMAZÓNICA SENTIDOS de arte, poesía, literatura y opinión. Con la misión de promover y visibilizar las propuestas creativas de nuevos talentos de artistas, poetas, narradores y críticos. SENTIDOS tiene una mirada universal a las artes y está abierta a experimentos artísticos y propues- tas creativas. Siempre con la humildad exigente y con la exigencia de calidad en los trabajos y propuestas para ser publicados. En esta primera entrega, es un gran honor para nosotros empezar con los pies bien puestos en el suelo, consecuentes para materializar la sostenibi- lidad, con la amplia intención de exaltar el alma de las sociedades y culturas Amazónicas.